Pregunta simple para cualquier sociedad: si uno de los socios falta mañana, ¿quién compra su participación, con qué dinero y a qué precio?

El acuerdo sin fondeo no es un acuerdo

Muchas empresas tienen un buy-sell agreement redactado por un abogado competente. Pero el documento sólo describe la obligación de comprar; no crea el dinero para hacerlo.

Cuando llega el momento, los socios sobrevivientes descubren que deben endeudarse fuertemente —en el peor momento posible para pedir crédito— o convertirse en socios de los herederos de su socio.

Las tres consecuencias habituales

  • Los herederos entran a la operación sin querer ni saber operarla.
  • La empresa se endeuda en su momento más frágil.
  • La valuación se negocia en pleno duelo, con toda la tensión que eso implica.

Ninguna de las tres es un escenario extremo. Las tres son el resultado previsible de no haber respondido la pregunta inicial por escrito y con respaldo.

Cómo se resuelve

El acuerdo se acompaña de una estructura diseñada para generar el capital necesario en el momento en que se necesita, con el tratamiento fiscal que corresponda a la solución contratada y a la situación de las partes. Cuesta una fracción del valor que protege.

Dos detalles que marcan la diferencia en la práctica: la valuación debe tener una fórmula acordada de antemano —no una cifra fija que envejece— y la cobertura debe revisarse cada vez que la empresa cambia de tamaño. Un acuerdo fondeado sobre una valuación de hace ocho años protege la empresa que ya no existe.

Cuándo hacerlo

Ahora, mientras todos los socios están sanos, de acuerdo y sin urgencia. Los términos de este acuerdo son mucho más fáciles de negociar cuando nadie sabe quién de ellos se va a beneficiar.